978-958-732-782-3
Año:
2025
Idioma:
Español
Tipo:
Físico
Presentación:
Tapa blanda
No. de páginas:
474
Formato:
17x24
Biografía del autor
Nina S. de Friedemann (1930-1998)Fundó América Negra en 1991, revista que publicó la Expedición Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, y cuyo propósito fue mejorar las comunicaciones sur-sur a través del puente que ha unido a África con las Américas y el Caribe, y que, además, estuvo a punto de convertirse en el órgano oficial de la Ruta del Esclavo, el programa de la Unesco que Nina Sánchez de Friedemann había contribuido a crear. Infortunadamente, Friedemann murió el 29 de octubre de 1998, cuando editaba el número 15 de esa publicación. Como el de la Ruta, ese logro atestigua la red de relaciones académicas dentro y fuera del país, las cuales tejió desde que se graduó en el Instituto Colombiano de Antropología y luego de realizar sus estudios de posgrado en Hunter College (Nueva York) y en la Universidad de California. De esos nexos dependió su profesionalismo en la historia y culturas de África y Afroamérica. Enseñó en la Universidad Nacional de Colombia y fue profesora visitante en las universidades de Emory (Georgia), Estatal de Georgia, Alabama, y del Departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Es muy difícil imaginar el actual conocimiento sobre las gentes negras de Colombia sin la descripción rigurosa de los troncos o linajes de familias extendidas, fundadas por un ancestro casi mítico, los cuales rigen la territorialidad ancestral en el Afropacífico (véanse Minería, descendencia y orfebrería artesanal, litoral Pacífico colombiano, Universidad Nacional de Colombia, 1975, y “Troncos among black miners in Colombia”, en Miners and Mining in The Americas, Manchester University Press 1985). Algo similar puede decirse de los cuagros, aquellos grupos de edad que vertebran a hombres y mujeres dentro de la rica vida social en el Palenque de San Basilio (véanse Lengua y sociedad en el Palenque de San Basilio, en colaboración con Carlos Patiño, Instituto Caro y Cuervo, 1983, o Ma Ngombe: guerreros y ganaderos en Palenque, en colaboración con Richard Cross, Carlos Valencia Editores, 1979). En San Andrés isla y el Chocó se encontró con una araña mitológica, que, gracias a su astucia, siempre vence a enemigos más poderosos. Entre otros, el estudio de la relevancia de ese héroe dentro del panteón religioso Asande de Ghana la llevó a dedicar buena parte de su ejercicio profesional a trazar las huellas de africanía que aún persisten (véanse Carnaval en Barranquilla, Editorial La Rosa 1985; La saga del negro en Colombia, Universidad Javeriana, 1993, y Fiestas: celebraciones y ritos en Colombia, Villegas Editores, 1995). El presente volumen, que reedita la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado de Colombia, está emparentado con otro que Nina S. de Friedemann y Jaime Arocha publicaron en 1982: Herederos del jaguar y la anaconda (Carlos Valencia Editores, 1982). Los une la búsqueda de medios para sacar de las bibliotecas especializadas las publicaciones expertas y llevarlas a ciudadanos a quienes nuestro modelo educativo ha privado del conocimiento de los extraordinarios mundos estéticos y espirituales que esos pueblos étnicos han creado, o los severos problemas que han enfrentado por el racismo y la exclusión socioeconómica. Ese marco ético tenía el antecedente de la creación de la Sociedad Antropológica de Colombia para darles vía a las denuncias sobre aquellas violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas y afro, propagadas a lo largo de los decenios de 1960 y 1970. De ahí también los vínculos de Nina con la Unión Nacional de Escritores para aprender cómo aplicar la metáfora literaria a la divulgación científica; o la cercanía con El Espectador, entre otros medios de comunicación de masas. Equipos de investigación de universidades como la Nacional de Colombia, la de Antioquia, Icesi de Cali, Cartagena o los institutos colombianos de Antropología e Historia y el Caro y Cuervo cimientan trabajos acerca de la gente de ascendencia africana sobre el legado de esta excepcional antropóloga y contribuyen a su vitalidad.
Jaime Arocha (1945)
En 1975, en la ciudad de Nueva York, la Columbia University, le otorgó a Jaime Arocha el título de PhD en antropología cultural, por la tesis que Tercer Mundo Editores publicó en español con el título de La violencia en Monteverde, Quindío. Dos años más tarde, en el Primer Congreso de la Cultura Negra en las Américas, que se celebraba en Cali, conoció a Nina S. de Friedemann e inició el trabajo conjunto sobre la historia de la antropología en Colombia (véase Un siglo de investigación social: antropología en Colombia, Etno, 1984) y a elaborar Herederos del jaguar y la anaconda (Carlos Valencia Editores, 1 982) sobre los indígenas colombianos. En 1984, mediante el proyecto Etnodesarrollo de Grupos Negros en Colombia, ampliaron aquel experimento de combinar relatos cortos con fotografías clásicas para crear el libro De sol a sol, el cual hoy reedita la Editorial Universidad del Cauca, con un pequeño ajuste en su título: De sol a sol. Génesis, transformación y presencia de la gente de ascendencia africana en Colombia; incluye además un capítulo introductorio, que actualiza los debates planteados en la primera edición. Este manual sobre la historia y cultura afrocolombianas fundamentó la participación de Arocha tanto en la Comisión de Estudios de la Violencia en Colombia (Colombia, violencia y democracia, Universidad Nacional, 1987), como en el proceso de paz con el M-19 (Hacia una nación para los excluidos, El Espectador, 1989). De ahí la conciencia acerca del déficit que presentaba la violentología sobre los conflictos que involucraban a los pueblos indios y negros, así como a propósito del arbitraje dialógico al cual esas gentes apelaban para dirimir disputas territoriales y sociales. Ambas perspectivas nutrieron las intervenciones de Arocha en la Comisión Especial de Comunidades Negras, creadora de la Ley 70 de 1993 o Ley de Negritudes, a partir del artículo 55 transitorio de la Constitución de 1991 (Utopía para los excluidos. El multiculturalismo en África y América Latina, Centro de Estudios Sociales, Universidad Nacional de Colombia, 2004). Por esos mismos años, en la Universidad Nacional, Arocha desarrolló laboratorios de investigación social orientados por el proyecto Los baudoseños, convivencia y polifonía ecológica. Documentó las relaciones pacíficas entre la gente afrobaudoseña, la embera y la naturaleza que las rodeaba, a su vez, responsable de bajos índices de homicidio entre 1950 y 1980, a los cuales guerrilleros y paramilitares volvieron trizas (Ombligados de Ananse, hilos ancestrales y modernos en el Pacífico colombiano, Centro de Estudios Sociales, Universidad Nacional de Colombia, 1999). Ese infortunio dio origen al seguimiento de la gente negra en Bogotá, luego de constituir en la Universidad Nacional de Colombia el Grupo de Estudios Afrocolombianos. Por la exacerbación del destierro, a marchas forzadas, la gente afro tenía que adaptarse al nuevo ámbito metropolitano (véanse Mi gente en Bogotá: estudio socioeconómico y cultural de los afrodescendientes que residen en Bogotá, Centro de Estudios Sociales, Universidad Nacional de Colombia, 2002, y “Afro-Latin American Peoples”, en A Companion to Latin American Anthropology, Blackwell, 2008). Para ayudarles a los migrantes forzados a superar el trauma por los cuerpos insepultos que dejaban, ese mismo equipo le propuso al Museo Nacional de Colombia llevar a cabo la exhibición Velorios y santos vivos, comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, con espacios para la expiación ritual de la pena (véase https://museonacional.gov.co/sitio/Velorios_site/catalogo.html). La muestra fue entre el 21 de agosto y el 3 de noviembre de 2008, y hoy es reconocida como pica en Flandes para que la museología colombiana incluya a la gente afro dentro de sus narraciones sobre la formación nacional. Esos años inauguraron los artículos de opinión que la página editorial de El Espectador le publica a Arocha sobre la historia y culturas afrocolombianas, además de los serios conflictos que enfrentan por la reiteración racista. De esas columnas, las publicadas entre 2008 y 2019 aparecen en el libro Afroanimismo, memorias de África en la apuesta por la vida (Grupo de Estudios Afrocolombianos, Centro de Estudios Sociales, Universidad Nacional de Colombia, 2019).




