978-958-732-720-5
Año:
2024
Idioma:
Español
Tipo:
Físico
Presentación:
Tapa dura
No. de páginas:
232
Formato:
17x24
Biografía del autor
Del autorRicardo Charria Tobar
Santander de Quilichao, Cauca, 1894 - Bogotá, 1975
Nació en el seno de una numerosa familia de Santander de Quilichao, Cauca, de origen vasco. Hacia el año de 1912, cuando era un adolescente, su hermano Tomás (quien habría migrado y se había convertido en un exitoso comerciante de Bogotá) se enteró de que Ricardo era el mejor estudiante de su escuela y envió por él para invitarlo a estudiar en el Colegio Mayor del Rosario en Bogotá. Poco se sabe de sus años de bachiller, solo que tenía limitaciones de dinero y que, al no poder pagar otros entretenimientos, en sus ratos libres se dedicaba a la lectura de los grandes clásicos. Fue autodidacta aprendiendo inglés, latín y algo de francés. Por esa época también conocería al escritor José Eustasio Rivera, quien era amigo de sus hermanos Tomás y Ernesto.
Ingresó a la Universidad Nacional para convertirse en médico cirujano. Fiel a sus convicciones de tinte liberal, se convirtió en lo que hoy llamaríamos un «activista defensor de los derechos», participando en marchas y comenzando a escribir sus primeras columnas para periódicos del Cauca. Por esa misma época, Charria empezó a frecuentar los círculos de intelectuales y de la «bohemia» bogotana de la época: escritores, poetas, periodistas. Amigos como Guillermo Valencia, Alberto y Manuel Ángel Montoya, Eduardo Castillo y Víctor Sánchez Montenegro entraron a su vida. Así, disfrutaría sus años de juventud con tertulias hasta el amanecer donde su selecto grupo de amistades leía y ponía a prueba sus cuentos y poemas en ese comité de deliciosa crítica, vino y camaradería. Fue en uno de esos encuentros cuando José Eustasio Rivera realizó la famosa lectura de la pieza de teatro Juan Gil.
Fiel amigo y admirador de José Eustasio Rivera, se involucró tanto en la publicación de La vorágine que llegó a aprenderse de memoria algunas partes, así como de otros libros de Rivera. Gozaba de una memoria envidiable y Rivera lo sabía, por eso recurría a él para citar sus textos. Tanto así que los amigos de Ricardo le preguntaban cuándo escribiría él sus propias obras. Pero a pesar de escribir para algunos diarios, Charria era primero un hombre de ciencia y de servicio antes que un escritor. Y solo pasados sus treinta años fue cuando incursionó en la prosa con «Mensaje a la madre lejana», publicado en 1928 en el diario El Debate y dedicado a la tierra del Cauca que tanto quiso. Es probable que Charria escribiera otras prosas que no publicó y que solo enseñó a su cerrado círculo de amigos. Indicio de ello son las columnas que sobre él escribieron Alberto Ángel Montoya y Eduardo Castillo tras su grado de médico y cirujano en 1931, en las cuales se refieren a la «musicalidad verbal» que caracterizaba sus escritos. Hacia 1932 se aventura nuevamente a escribir otra de sus prosas de estilo clásico y publica en Cromos «Elegía de la ausencia», la cual puede estar dedicada a José Eustasio Rivera, quien había fallecido de forma inesperada cuatro años atrás a la edad de cuarenta años.
En 1935, Ricardo Charria es elegido diputado a la asamblea por el departamento del Cauca. En 1936 fue nombrado director de Educación del Cauca. En 1937, contrae matrimonio en Bogotá con Ana Madero París, con quien tuvo una hija: Inés Elvira, nacida en 1941.
A pesar de haber escrito columnas de prensa toda su vida, solo en 1938 Charria publicó con Editorial Minerva su primer libro: Domus Aurea, una recopilación de prosas cortas románticas y de estilo clásico. Después de este libro, la vida de Charria entró en una etapa de mayor dedicación a las responsabilidades que le habían sido confiadas como profesional de la salud. Como médico del Ministerio del Trabajo fue nombrado delegado ante la Conferencia Sanitaria Panamericana y ante la Segunda Asamblea Médica. Y luego entraría a formar parte de la Junta Directiva del Colegio Médico de Cundinamarca, de la cual más adelante sería presidente.
En 1941, publica La República de Santos, un ensayo político sobre el pensamiento y la influencia de Eduardo Santos en la creación de un nuevo sentido de republicanismo en Colombia. En 1944 Ricardo Charria Tobar es invitado por el Gobierno de los Estados Unidos a seguir estudios médicos de alta especialización y trabajos prácticos en Washington, Michigan y posteriormente en la Universidad de Berkeley en California, así como en Harvard y Nueva York. Este viaje fue una oportunidad para estudiar todo lo relacionado con la organización sanitaria de los Estados Unidos desde el punto de vista de los métodos educativos. A su regreso a Colombia lideraría una campaña de higiene a nivel nacional que implementó por varios años para enseñar hábitos saludables hasta en las poblaciones más remotas. Esta fue una labor que mantuvo hasta su retiro y que fue, en términos laborales, su vocación de vida. Parte de ello fue la creación de la Tía Cochineche, un personaje con hábitos de higiene poco recomendables, que de manera divertida y a través de una tira cómica mostraba al público prácticas que atentaban contra la buena salud. La Tía Cochineche era publicada en la página de salud de El Tiempo.
Asimismo, en 1952 publicó un libro infantil: En la tierra del arcoíris, una colección de cuentos que, de manera sencilla, enseñaba a los niños a tener buenos hábitos de higiene. Posteriormente, en 1963, a sus sesenta y nueve años y valiéndose de su bien apreciada y envidiada memoria, se lanza a escribir su último libro: José Eustasio Rivera en la intimidad. Habían pasado treinta y cinco años de la muerte del poeta.
De la prologuista
Norma Donato Rodríguez
Bogotá, 1987
Investigadora del Instituto de Textos y Manuscritos Modernos en calidad de doctoranda de la Escuela Normal Superior de París en co-tutela con la Universidad Complutense de Madrid. Magíster en Estudios Literarios de la Universidad de Buenos Aires. Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia y Licenciada en Filosofía. Experta en José Eustasio Rivera. Actualmente desarrolla un trabajo sobre los manuscritos de La vorágine y Juan Gil. Ha sido profesora de literatura en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.




