Ingenieros e investigadores del Georgia Institute of Technology de Estados Unidos han desarrollado un prototipo de sensor inalámbrico para la detección de artefactos explosivos.
El dispositivo resulta un invento económico y de gran aporte a la seguridad, emplea nanotubos de carbono y puede imprimirse en papel o materiales similares a través del uso de la tecnología de inyección de tinta estándar.
Según destacó Krishna Naishadham, líder del grupo de trabajo que ha desarrollado el prototipo, éste supone un paso significativo hacia la producción de un sistema inalámbrico integrado para la detección de explosivos, que suma además como ventaja principal su bajo coste.
El sistema consiste en la incorporación de un sensor y un dispositivo de comunicaciones en un pequeño y barato paquete, que podría funcionar prácticamente en cualquier lugar.
El componente inalámbrico necesario para la comunicación de la información recopilada por el sensor puede imprimirse en papel fotográfico o similar, mediante técnicas convencionales de inyección de tinta.
Otros tipos de dispositivos de detección de artefactos explosivos se basan en la fabricación de onerosos semiconductores o emplean técnicas complejas como la cromatografía de gases, consumiendo mucha energía y requiriendo la intervención humana directa. Por otro lado, habitualmente no funcionan a temperatura ambiente y no están integrados a dispositivos de comunicación inalámbrica.
Fuente: tendencias21.net
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Publicación por:
Alexandra Molina
Oficina de Comunicaciones
Vicerrectoría de Investigaciones
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Publicado el 30 de noviembre de 2011