Según esta investigación, la diferencia fundamental entre un entusiasmo excesivo y una adicción es que los entusiasmos sanos enriquecen la vida pero las adicciones la empobrecen.
El doctor Mark Griffiths, experto en adicciones de la Universidad de Nottingham Trent, Inglaterra, aseguró que es posible hacernos adictos a cualquier cosa, siempre que obtengamos una recompensa.
Sin embargo, "Para que cualquier conducta pueda ser definida como adictiva, tiene que haber consecuencias específicas, como el que ésta se vuelva la actividad más importante en la vida de la persona o la única forma con la que puede mejorar su estado de ánimo".
Griffiths estudió durante los últimos 25 años los juegos de azar y asegura que "estos juegos en su forma más extrema son tan adictivos como cualquier droga", con costos sociales y de salud tan enormes como los de las adicciones más comunes; alcohol cocaína o heroína.
Afirma el investigador británico que "una conducta adictiva se desarrolla por una combinación de la predisposición biológica/genética de la persona, el ambiente social en el que se desenvuelve, su constitución psicológica -como factores de personalidad, actitudes, expectativas y creencias- y la propia actividad".
Fuente: Semana.com
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Publicado por:
Silvana Torres
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Publicado el 29 de noviembre de 2011