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En Colombia los recursos para la ciencia vienen cayendo

A propósito de las recientes controversias generadas a partir de la redistribución de los recursos de regalías destinados a proyectos de ciencia, tecnología e innovación -que ahora serán invertidos en la construcción de vías terciarias- y a la ausencia de políticas públicas coherentes con los retos del país para fortalecer sus capacidades científicas, la Universidad del Rosario llevó a cabo el “Foro sobre financiación de la ciencia, tecnología e innovación (CTeI) en Colombia como condición fundamental para construir una economía basada en el conocimiento”, en el cual distinguidos académicos y representantes tanto del sector privado como del gobierno, discutieron sobre la financiación de la ciencia, las tensiones y posibles recomendaciones para replantear los diferentes mecanismos de inversión.

El evento se desarrolló en tres paneles, cada uno con una temática específica. El primero abordó la financiación sostenida de la CTeI vista desde diferentes actores. Allí, Óscar Gualdrón, director de Fomento a la Investigación de Colciencias, presentó las fuentes principales de financiación de las actividades de ciencia, tecnología e innovación (ACTI) y la proyección del presupuesto requerido para el año 2025, destacando que solo para la formación de capital humano se requieren $4.1 billones, de tal forma que el país pueda tener a esa fecha 30 doctores por millón de habitantes, ahora la cifra está alrededor de 6.6 doctores por millón de habitantes. Otras cifras importantes se requieren para actividades de investigación y desarrollo ($3.7 billones), para innovación empresarial y transferencia de conocimiento (%1.4 billones) y para crear cultura (290 mil millones).

Para Jaime Restrepo, rector general de la Universidad de Santander, cada vez hay menos presupuesto para Colciencias y alrededor del 60% de sus recursos se invierten en becas, lo cual debería replantearse y dejar esa responsabilidad al Ministerio de Educación para que ese presupuesto se pueda liberar e invertir en investigación básica.

“El punto es que debe haber una voluntad política para pensar en otras maneras de generar recursos para la ciencia. Por ejemplo, crear nuevos fondos de destinación especial mediante peajes, impuestos, etc. Además, hay que tener mecanismos de administración claros, ya sean fiducias, fondos de financiación o subfondos”, comentó Marta Losada, rectora de la Universidad Antonio Nariño.

Por su parte, Jaime Bueno, presidente del Foro de Presidentes de la Cámara de Comercio de Bogotá, destacó la baja inversión privada en ACTI comparada con la del Gobierno que, a pesar de los recortes, ha sido mayor; habló sobre la desarticulación entre ciencia, tecnología e innovación con el desarrollo productivo y se refirió a los problemas que impactan directamente la financiación, entre ellos el deficiente reconocimiento del rol de los investigadores en la formación de nuevo conocimiento, la ausencia de una Agenda Única de País concertada con el liderazgo de la Sociedad a nivel nacional y regional; y la deficiente gestión de proyectos.

Al final de su intervención Jaime Bueno propuso cambios en el corto, mediano y largo plazo, destacando la creación de centros de investigación temáticos con otros países de la región, mejorar la gestión de los PAEDs y la preparación de proyectos regionales de CTI, fortalecer el modelo Colciencias – Universidades para estructurar proyectos de investigación básica en temáticas prioritarias para el país y fomentar el rol del Estado como usuario y promotor de la CTI, entre otros.

Hernán Jaramillo, moderador, profesor honorario y asesor de la Rectoría de la Universidad del Rosario en temas de investigación, recalcó la necesidad de pensar el país en el largo plazo y no en el corto plazo como está sucediendo. “La ciencia es improbable, por lo tanto, no se puede medir como un proyecto de inversión”, aseguró.

Sí hay buenos proyectos de ciencia
El segundo panel se centró en la articulación del financiamiento de CTI nacional y regional. “No hay que partir de ceros, lo que hay es que replantear las capacidades de CTeI en las diferentes regiones y aceptar que todas son diferentes”, aseguró Alicia Ríos, investigadora de la Universidad Tecnológica del Chocó y exdirectora del Fondo de Ciencia y Tecnología del Sistema General de Regalías.

Para Ríos, las capacidades que se deben tener para aprobar proyectos de investigación son distintas a las que se necesitan para ejecutarlos, pero en ambos casos se requiere conocer el funcionamiento del sector y ser conscientes de la importancia de la ciencia en la construcción del conocimiento y en el desarrollo del país.

Estas dos condiciones no se cumplen en varios departamentos del país y por ello la asignación de los recursos de regalías fracasó. A la larga, el gran inconveniente no fueron los proyectos, porque sí los hay y de alta calidad, el problema fue la evaluación de esos proyectos.

Ante esta situación, Raimundo Abello, director de Investigación, Desarrollo e Innovación dela Universidad del Norte, insiste en que “hay que reformar y empoderar a Colciencias para darle más autoridad en este y otros temas”.

Por su parte, Clara Inés Pardo, directora del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, presentó un estudio sobre cómo las regalías han contribuido a la CTeI y dónde se están concentrando los recursos. Según la investigadora, el número de proyectos financiados en I+D (Innovación y Desarrollo) bajó drásticamente, en 2012 se apoyaron 31 proyectos en las áreas de ciencias agrícolas, ciencias médicas, ciencias naturales, ciencias sociales e ingeniería. En el 2015 solo se financiaron 5 proyectos. Los departamentos con mayores recursos ejecutados (41%) de regalías entre 2012-2015 fueron Antioquia, Chocó, Córdoba, Cundinamarca y Sucre.

Aun así, al comparar a Colombia con otros países de la región la brecha en CTeI es grande; incluso internamente. Marcela Rueda, subdirectora ejecutiva de Connect Bogotá, comparó a Bogotá con Medellín, en la primera ciudad los privados invierten el 30% y en Medellín los mismos invierten el 55%. Adicionalmente, si comparamos el presupuesto que invierten los organismos responsables de ACTI en cada ciudad, la diferencia es notoria. En Medellín Ruta N invierte $60.000 millones al año; mientras que Connect Bogotá $2.000 millones en el mismo periodo.

Hay que establecer diálogos
El último panel del evento destacó recomendaciones de los expertos en CTeI para generar impacto en el bienestar social de Colombia. El representante del Departamento Nacional de Planeación, Juan Pablo Remolina, subdirector de Seguimiento, Monitoreo y Evaluación del Sistema General de Regalías, hizo énfasis en las recomendaciones obtenidas a partir de los 289 proyectos aprobados por el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD) durante el período 2012-2016.

En resumen, para lograr aprobaciones del OCAD es necesario fortalecer la pertinencia en la planeación de las inversiones del Fondo de Ciencia y Tecnología del Sistema General de Regalías; mejorar la formulación del marco lógico y la definición de la cadena de valor de la inversión; programar la ejecución con base en los productos o entregables; definir requerimientos técnicos en proyectos con infraestructura; asegurar la sostenibilidad; garantizar la idoneidad de los ejecutores y evaluar la selección de los contratistas.

Estas recomendaciones causaron discrepancias entre los expertos dado que defendieron la “forma diferente de hacer ciencia”, pues no se trata de cumplir al pie de la letra lo que la hipótesis del proyecto plantea; la ciencia es incierta y los resultados pueden variar, por tanto, no se debe medir como se miden otros proyectos de inversión.

Con estas condiciones, “el investigador en Colombia sufre mucho para sacar adelante sus proyectos, no hay estímulos serios para la investigación, especialmente en el caso de la salud”, asegura Juan Manuel Anaya, investigador y director del Centro de Medicina Traslacional de la Universidad del Rosario.

Al finalizar el panel, los expertos llamaron la atención en la necesidad de dialogar con los legisladores, gobernadores, miembros de las comunidad científica y demás actores del sistema para lograr “un salto en la financiación de la ciencia”, como dice Mónica Salazar, especialista líder de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Tomado de: http://www.urosario.edu.co/Periodico-Nova-Et-Vetera/Actualidad-Rosarista/En-Colombia-los-recursos-para-la-ciencia-vienen-ca/

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